Los peligros del “humo de segunda mano”: ¿Qué estrategias podemos seguir?

Aunque creamos que, al no ser fumadores, no corremos riesgo de tener problemas derivados del tabaco, lo cierto es que el humo de segunda mano es igualmente peligrosoEl humo de segunda mano es aquel que llega hasta las personas que no fuman, pero que respiran el humo que exhalan fumadores cercanos o el proveniente de la quema del propio cigarrillo.


Cuesta creerlo, pero la realidad es más que evidente: el humo de segunda mano mata. El fumador pasivo está expuesto a un riesgo evidente que, queramos o no, puede ocasionarnos graves problemas de salud a largo plazo.
No hablamos solo de cáncer de pulmón. También podemos experimentar infecciones, problemas cardíacos, alergias, asmas… Lo más grave de todo ello es que el impacto del humo de segunda mano es muy habitual en los niños. Sabemos que, para dar fin a este tipo de riesgo, la única solución es acabar con el hábito del cigarrillo.
A pesar de que las legislaciones de muchos países ya han puesto medidas para regular su consumo en los espacios públicos, el problema más grave se instala en el ámbito privado.
A continuación, te damos más datos sobre el tema.

Ser víctimas del humo de segunda mano sin saberlo


Según un estudio del hospital Monte Sinaí de Nueva York (Estados Unidos) , la mayoría de nosotros somos fumadores pasivos sin ni siquiera saberlo. Es, sin duda, un dato que nos inquieta y nos preocupa.
En el estudio se descubrió lo siguiente:
  • Se analizaron los niveles de cotinina (un producto secundario de la nicotina) en sangre en más de 20 000 personas no fumadoras.
  • Para su sorpresa, y la de las propias personas que formaron parte del estudio, un alto porcentaje de ellas tenían un nivel apreciable de cotinina en sangre sin ser fumadores, y sin tener cerca a un familiar fumador.
  • ¿Qué significa esto? Básicamente, que el humo del tabaco sigue presente en muchos de nuestros entornos cotidianos sin saberlo.
No hace falta que nadie en casa fume. Nuestro entorno laboral, la cafetería, la parada de un autobús, una reunión, una fiesta..
    Son escenarios donde habita este enemigo invisible. 
  • Al cabo de varios años terminamos acumulando este tipo de tóxicos nocivos en nuestra sangre, en nuestros pulmones y en muchos de nuestros órganos.

Las legislación y las medidas restrictivas no son suficientes

Cada uno es muy libre de fumar si así lo desea. Ahora bien, debe ser sensible ante una realidad muy evidente: su hábito afecta a las personas de su entorno. Las consecuencias pueden ser muy nocivas para todos.
El humo de segunda mano ocasiona miles de muerte al año. Respirar el humo implica dejar que entren en nuestro cuerpo cerca de 4000 sustancias químicas. 50 de las cuales causan cáncer. 
La American Academy of Pediatrics (AAP) nos indica que, en el caso de los niños, no solo el humo de segunda mano es nocivo. El de tercera mano, es decir, el humo que queda después de fumar, también es mortal.
Cada vez que se enciende un cigarrillo quedan toxinas nocivas en la ropa, las cortinas, las paredes, el sofá, las tapicerías del coche e incluso en nuestros cabellos… Es algo muy peligroso de lo que no somos conscientes.
  • Los niños pueden padecer más infecciones de oído.
  • Pueden sufrir resfriados, tos, asma, problemas respiratorios…
La Unión Europea, por ejemplo, ya empezó a tomar medidas en el año 2004. El consumo de tabaco está prohibido en todos los espacios públicos, incluidos bares y restaurantes.
Ahora bien, la “ley antitabaco” no es suficiente.
Uno de los problemas más graves sigue siendo, por ejemplo, el hecho de fumar en el interior de los coches. Toda persona no fumadora (en especial, los niños) quedan afectados por el humo de segunda y tercera mano.


¿Qué medidas podemos tomar contra el humo de segunda mano?

Todos lo tenemos claro: el único modo de acabar con el humo de segunda mano es “dar fin” al humo de primera mano. Es decir, que todos nos concienciáramos de la necesidad de dejar de fumar.
No es fácil, lo sabemos. Ahora bien, ¿cómo podemos hacer frente al hecho de tener “vecinos fumadores”? ¿O a trabajar en un entorno donde hay alguien que fuma?
  • Lo más común, si en nuestro país no existe aún una ley antitabaco, sería luchar por nuestros derechos y conseguir que ese compañero, por ejemplo, no fumara en el entorno laboral.
  • Es necesario empezar en nuestro entorno más cercano. Conseguir que familiares, amigos y parejas dejen de fumar si aún mantienen este hábito.
  • Un modo de “protegernos” del humo de tercera mano es lavar de forma frecuente cortinas y tapicerías del hogar.
  • Si alguien ha fumado a tu lado, recuerda lavarte el cabello y la ropa.
  • Si en tu entorno hay fumadores, establece revisiones periódicas con tu médico para atender la salud de tus pulmones o los niveles de cotinina en sangre.
  • Llévate cada día una botella de agua con limón para ir depurando tu organismo.
  • Haz deporte de forma regular por un entorno natural donde el aire sea puro.
Para concluir, sabemos que no es fácil defendernos de un mundo donde enemigos de la salud como el tabaco son legales y están permitidos.
La concienciación, la sensibilidad y el respeto son, sin duda, las únicas estrategias para acabar con este riesgo, donde los niños son los más afectados.
Esperemos que llegue un futuro en el que respirar deje de ser peligroso.

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