Lo Prefiero Hoy y no Cuando yo Muera



Prefiero que compartas conmigo unos pocos minutos ahora que estoy vivo, y no una noche entera cuando yo muera.

Prefiero que estreches suavemente mi mano ahora que estoy vivo y no apoyes tu cuerpo en mi cuando ya muera.

Prefiero que hagas una sola llamada ahora que estoy vivo y no emprendas un inesperado viaje cuando yo muera.

Prefiero que me regales una sola flor ahora que estoy vivo y no me envíes un hermoso ramo de flores cuando yo muera. 

Prefiero que me digas unas palabras de aliento ahora que estoy vivo y no un desgarrador poema cuando ya muera.

Prefiero escuchar un solo acorde de guitarra ahora que estoy vivo y no una conmovedora serenata cuando yo muera.

Prefiero me dediques una leve plegaria ahora que estoy vivo, y no un polémico epitafio sobre mi tumba cuando yo muera 

Prefiero disfrutar de los mas mínimos detalles ahora que estoy vivo, y no de grandes manifestaciones.

Prefiero que me digas cuanto me quieres ahora que estoy vivo, y no se lo digas a todos cuando yo muera.

Abrázame hijo mío. Que pasa mami?



No pasa nada cielo. Necesito sentir los latidos de tu corazón. Voy a contarte algo que ahora no entenderás, pero que cuando seas mayor y lo leas, quizás entonces me comprendas bien.

Dime mami...

Quiero que sepas que pase lo que pase, yo siempre estaré aqui. Que siempre podrás volver a mis brazos. 
cuando tengas miedo, cuando te asuste el mundo, cuando necesites que te diga lo muchísimo que te quiero, aqui estaré.

Cuando la vida se complique, cuando te equivoques, cuando escojas un camino erróneo, aún en esos momentos, aqui estaré.

Cuando alguna de tus primaveras no veas salir el sol, cuando anheles mi calor, aqui estaré, cuando te sientas diferente, extraño.

Cuando alguien te rechace por ser excepcional. Cuando quieras encontrar un refugio, aqui estaré.

Cuando tus pies se cansen de caminar, y necesites que te sujete en mi regazo. Cuando quieras que te acompañe en tu viaje, aqui estaré.
Cuando tu memoria te lleve a tu infancia, y quieras recordar lo especial que fuiste para mí, aqui estaré.

Cuando yo me haya ido, cierra los ojos y piensa en mí, esté donde esté... Aqui estaré.

Siempre.

Gracias a Dios ..(comparte es hermoso).



Oración para este día cuando tengo preocupaciones
Dios mío, te busco en este día
porque sé que me escuchas.
Te pido que me libres de mis temores,
de las preocupaciones que 
me han tenido sin paz y sin alivio.
Señor, te ruego que me des tu luz
porque estoy mirándote a ti, 
líbrame de todas mis angustias 
y dame un buen día de bendición,
de confianza y salud.
Gracias por tus Palabras
que me dicen que si cuando te llame
me responderás 
y estarás conmigo en mi angustia;
que me librarás, me ayudarás.
Confío en ti mi Dios, tú eres mi Señor
y mi salvador, mi alto refugio
y mi libertador. Gracias por todo tu amor. Amén.
Cuando me llame, le responderé
y estaré con él en su angustia;
lo libraré y lo llenaré de honores. Salmo 91.15

TAZÓN DE MADERA (Bella reflexión vale la pena leer solo 2 minitos)




El anciano se fue a vivir con su hijo,su nuera y su nieto de cuatro años. Ya las manos le temblaban, su vista se nublaba y sus pasos flaqueaban.
La familia completa comía junta en la mesa, pero las manos temblorosas y la vista enferma del anciano hacían el alimentarse un asunto difícil. Los guisantes caían de su cuchara al suelo de la casa y cuando intentaba tomar el vaso, derramaba la leche sobre el mantel.
El hijo y su esposa se cansaron de la situación.
"Tenemos que hacer algo con el abuelo",dijo el hijo."Ya he tenido suficiente. Derrama la leche, hace ruido al comer y tira la comida al suelo".
Así fue como el matrimonio decidió poner una pequeña mesa en una esquina del comedor.
Ahí, el abuelo comía solo mientras el resto de la familia disfrutaba a la hora de comer. Como el abuelo había roto uno o dos platos, su comida se la servían en un tazón de madera.
De vez en cuando miraban hacia donde estaba el abuelo y podían ver una lágrima en sus ojos mientras estaba ahí sentado sólo. 
Sin embargo, las únicas palabras que la pareja le dirigía, eran fríos llamados de atención cada vez que dejaba caer el tenedor o la comida.
El niño de cuatro años observaba todo en silencio.
Una tarde antes de la cena, el papá observó que su hijo estaba jugando con trozos de madera en el suelo.
Le preguntó dulcemente: "¿Qué estás haciendo?" Con la misma dulzura el niño le contestó: "Ah, estoy haciendo un tazón para ti y otro para mamá para que cuando yo crezca, vosotros comaís en ellos."
Sonrió y siguió con su tarea.
Las palabras del pequeño golpearon a sus padres de tal forma que quedaron sin habla.
Las lágrimas rodaban por sus mejillas. Y, aunque ninguna palabra se dijo al respecto, ambos sabían lo que tenían que hacer.
Esa tarde el esposo tomó gentilmente la mano del abuelo y lo guió de vuelta a la mesa de la familia.
Por el resto de sus días ocupó un lugar en la mesa con ellos.Y por alguna razón, ni el esposo ni la esposa, parecían molestarse más cada vez que el tenedor se caía, la leche se derramaba o se ensuciaba el mantel.
Los niños son altamente perceptivos. Sus ojos observan, sus oídos siempre escuchan y sus mentes procesan los mensajes que absorben.
Si ven que con paciencia proveemos un hogar feliz para todos los miembros de la familia, ellos imitarán esa actitud por el resto de sus vidas. Los padres y madres inteligentes se percatan que cada día colocan los bloques con los que construyen el futuro de su hijo. Seamos instructores sabios y modelos a seguir.
He aprendido que puedes decir mucho de una persona por la forma en que maneja tres cosas: un día lluvioso, equipaje perdido y luces del arbolito enredadas.
He aprendido que independientemente de la relación que tengas con tus padres, los vas a extrañar cuando ya no estén contigo.
He aprendido que aún cuando me duela, no debo estar solo.
La gente olvidará lo que dijiste y lo que hiciste, pero nunca cómo los hiciste sentir.

Mensaje de un Hijo a todos los Padres del Mundo



No me des todo lo que pido. A veces sólo pido para ver hasta cuánto puedo obtener.
No me grites. Te respeto menos cuando lo haces; y me enseñas a gritar a mí también. Y yo no quiero hacerlo.
No me des siempre órdenes. Si en vez de órdenes, a veces me pidieras las cosas, yo lo haría más rápido y con más gusto.
Cumple las promesas, buenas o malas. Si me prometes un premio, dámelo,
pero también si es un castigo.
No me compares con nadie, especialmente con mi hermano o mi hermana. Si tú me haces sentir mejor que los demás, alguien va a sufrir y si me haces sentir peor que los demás, seré yo quien sufra.
No cambies de opinión tan a menudo sobre lo que debo hacer. Decide y mantén esa decisión.
Déjame valerme por mí mismo. Si tú haces todo por mí, yo nunca podré aprender.
No digas mentiras delante de mí, no me pidas que lo haga por tí, aunque sea para sacarte de un apuro. Me haces sentirme mal y perder la fe en lo que me dices.
Cuando yo hago algo malo, no me exijas que te diga el por qué lo hice. A veces ni yo mismo lo sé.
Cuando estás equivocado en algo, admítelo y crecerá la opinión que yo tengo de tí, y así me enseñarás a admitir mis equivocaciones también.
Trátame con la misma amabilidad y cordialidad con que tratas a tus amigos. Porque seamos familia no quiere decir que no podamos ser amigos también.
No me digas que haga una cosa cuando tú no la haces. Yo aprenderé lo que tú hagas, aunque no lo digas. Pero nunca haré lo que tú digas y no hagas.
Cuando te cuente un problema mío, no me digas “no tengo tiempo para bobadas”, o “eso no tiene importancia”. Trata de comprenderme y ayudarme.
Y quiéreme y dímelo. A mí me gusta oírtelo decir, aunque no creas necesario decírmelo.

MI MADRE TENÍA MUCHOS PROBLEMAS.



Había estado adelgazando peligrosamente y estaba deprimiéndose.
Era irritable, gruñona y amargada.
Hasta que un día, de pronto, ella cambió. La situación estaba igual, pero ella era distinta.
"Viejita -dijo mi padre- llevo tres meses buscando trabajo y no he encontrado nada, voy a echarme unas chelas con los amigos."
-Ah, okey.-Contestaba mi madre. -Ya encontrarás.
"Mamá -dijo mi hermano- reprobe todas las materias en la facultad."
-Ah, okey. -Respondió mi madre. -Ya te recuperarás y si no pues repites el semestre. Pero te lo pagas tú.
"Mamá- dijo mi hermana- Choqué el carro."
-Ah, okey. -Suspiró mi madre. -llévalo al taller, busca como pagar y por lo pronto muévete en combi.
"Nuera -llegó diciendo su suegra, que siempre la fustigaba y encaraba-, vengo a pasar unos meses con ustedes."
-Ah, okey. -dijo mi madre. -Acomódese en el sillón y agarre unas cobijas del clóset.

Todos se reunieron preocupados al ver estas "no reacciones" de mi madre. Sospechaban que hubiera ido al médico para que le recetara unas pastillas de Alpinchimadrina de 1000 mgs.
Seguramente estaría ingiriendo una sobredosis.
Propusimos hacer una "intervención" a mi madre para alejarla de cualquier posible adicción que tuviera hacia algún medicamento anti-encabritamiento.

Pero cual fue nuestra sorpresa que, cuando nos reunimos en torno a ella, explicó:
-"Me tomó mucho tiempo darme cuenta de que cada quien es responsable de su vida. Me tomó años descubrir que mi angustia, mi mortificación, mi depresión, mi enojo, mi insomnio y mi estrés, no sólo NO resolvían sus problemas sino que AGRAVABAN los míos.

YO NO SOY RESPONSABLE DE LAS ACCIONES DE LOS DEMÁS, PERO SÍ SOY RESPONSABLE DE LAS REACCIONES QUE EXPRESE ANTE ESO.

Por lo tanto, llegué a la conclusión de que mi deber para conmigo misma es mantener la calma y dejar que cada quien resuelva lo que le corresponde. He tomado cursos de yoga, de meditación, de Milagros, de Desarrollo Humano, de Higiene Mental y de Programación Neurolingüística... y hay un común denominador: QUE YO SÓLO PUEDO TENER INJERENCIA SOBRE MÍ MISMA, USTEDES TIENEN TODOS LOS RECURSOS NECESARIOS PARA RESOLVER SU PROPIA VIDA.

Yo sólo podré darles mi consejo si acaso me lo pidieran y de ustedes depende seguirlo o no. Así que de hoy en adelante, yo dejo de ser el receptáculo de sus responsabilidades, el costal de sus culpas, la lavandera de sus remordimientos, la abogada de sus faltas, la depositaria sus deberes o su llanta de refacción para cumplir sus responsabilidades.
Los declaro a todos adultos independientes y autosuficientes."

Todos se quedaron mudos.
Ese día la familia comenzó a funcionar mejor...
Porque cuando mamá está bien, todos en la casa sabrán lo que les toca hacer... —

Dios no quiere palabras bonitas,Él quiere palabras sinceras.



*El Tapetito Rojo*
Una pobre mujer vivía en una humilde casa con su nieta, que estaba muy enferma.
Como no tenía dinero para llevarla con un médico, y viendo que a pesar de sus muchos cuidados, la niña empeoraba cada día; con mucho dolor en el corazón decidió dejarla sola e ir a pie hasta la ciudad más próxima en busca de ayuda.
En el único hospital público de la región, le dijeron que los médicos no podían trasladarse hasta su casa, que ella tenía que traer a la niña para ser examinada.
Desesperada por saber que su nieta no conseguiría siquiera
levantarse de la cama se retiró y, al pasar por una iglesia decidió entrar.
Algunas señoras estaban arrodilladas hacienda sus oraciones.
Ella también se arrodilló.
Escuchó las oraciones de aquellas mujeres y cuando tuvo oportunidad, también alzó su voz y dijo:
“Hola Dios, soy yo María. Fíjese Señor, que mi nieta está muy enferma. Yo quisiera que usted fuese para allá a curarla. Por favor, Dios, anote la dirección.”
Las señoras se sorprendieron con esa oración y continuaron
escuchando.
“Es muy fácil, solamente es seguir el camino de las piedras y cuando pase el río con un puente usted entra en la segunda calle de terracería. Pasa la tiendita. Mi casa es el último jacal de esa callesita.”
Las otras señoras, que estaban pendientes de la oración se esforzaban para no reír.
Ella continuó: “Mire Dios, la puerta está cerrada, pero la llave está abajo del tapetito rojo de la entrada. Por favor Señor, cure a mi nietecita. Gracias."
Y cuando todas pensaron que ya había acabado ella agregó: “Ah! Señor, por favor, no se olvide de
colocar la llave de nuevo abajo del tapetito rojo, si no, yo no voy a poder entrar a la casa. Muchas, muchas gracias!”
Después que Doña María se fue, las demás señoras soltaron la carcajada y se quedaron comentando lo triste que es ver que las personas no saben ni orar.
Cuando Doña María llegó a su casa no se pudo contener de tanta alegría al ver a la niña sentada en el piso jugando con sus muñecas.
“¿Ya estas de pie?”
Y la niña, mirándola cariñosamente le contestó: “Un médico estuvo aquí abuelita. Me dio un beso en la frente y dijo que iba a mejorar. ¡Él, era tan hermoso abue! Su ropa era tan blanca que parecía hasta que brillaba.
¡Ah! Y Él te mandó decir, que si fue fácil encontrar nuestra casa y que iba a dejar la llave debajo del tapetito rojo como tu se lo pediste''
*Dios no quiere*
palabras bonitas,*
*Él quiere palabras sinceras.* Feliz día,Paz y Bien😊

"Querido Señor, tú conoces mis necesidades, dejo esta situación en tus manos".



Una mujer humildemente vestida, con un rostro que reflejaba sufrimiento y derrota, entró a una tienda. Se acercó al dueño y avergonzada, le preguntó si podía llevarse algunas cosas a fiadas. Con voz suave le explicó que su esposo estaba muy enfermo y que no podía trabajar; tenían siete niños y necesitaban comida.
El dueño, inflexible, le pidió que abandonara su tienda. Pero la mujer pensando en su familia continuó rogándole: ¡Por favor señor! Se lo pagaré tan pronto como pueda. El dueño se excusó diciendo que no podía darle crédito ya que no tenía una cuenta de crédito en su tienda.
Cerca del mostrador se encontraba un cliente que escuchó la conversación entre el dueño de la tienda y la mujer.
El cliente se acercó y le dijo al dueño de la tienda que él se haría cargo de lo que la mujer necesitara para su familia, pero éste no le hizo caso.
Se dirigió a la mujer y le preguntó: ¿Tiene usted una lista de compra? Si señor, respondió ella.
Está bien, ponga su lista en la balanza y lo que pese su lista, se lo daré yo en comestibles.
La mujer titubeó por un momento y cabizbaja, buscó en su cartera un pedazo de papel y escribió en él. Luego temerosa, puso el pedazo de papel en la balanza.
Al hacerlo la balanza bajó de golpe, como si hubiera puesto sobre ella una roca o un pedazo de hierro. Los ojos del dueño y cliente se llenaron de asombro. Tal como había dicho, el dueño comenzó a poner comestibles al otro lado de la balanza, pero ésta no se movía, así que continuó poniendo más y más comestibles, pero como la balanza nunca se igualaba, no aguantó más y agarró el pedazo de papel para ver si había algún truco.
El dueño miró el papel y lo leyó asombrado. No era una lista de compra, era una oración que decía:
"Querido Señor, tú conoces mis necesidades, dejo esta situación en tus manos".
El dueño de la tienda le dió a la mujer todos los comestibles que había reunido y se quedó en silencio, mientras la mujer abandonaba la tienda.
“Solo Dios sabe cuánto pesa una Oración” dale "Me Gusta" si te gustó y compártelo si tu le ayudarías..

Me enseñaron que en la vida el que no arriesga



Me enseñaron que en la vida el que no arriesga mucho, no gana mucho. 
Qué amar a medias no es amar y que no vivir intensamente es tan solo sobrevivir. 
Me enseñaron que lo bueno tarda en llegar y que si en el camino hay piedras, tan solo hay que levantarlas y construir un castillo con ellas. 
Me enseñaron que vivir sin decir te amo es estar anestesiado y que aunque las respuestas no sean las que queres escuchar tenes que valorar la valentía de los que prefieren decirte siempre la verdad. 
Me enseñaron que mentir es asesinar el corazón, todos los días un poquito, que perdonar es sanador no sólo hacía el otro sino hacia vos mismo. 
Me enseñaron a ser justa, pero no imparcial. Las imparcialidades son para los que prefieren vivir la vida como espectador sin tomar partido por las cosas en las que creen, porque obvio, es más fácil.
Pero hay algo que nadie me enseñó, algo que aprendí sola: a amarme a mí misma incondicionalmente por sobre todas las cosas.

EVERLASTING LOVE 
Flor Quiroles

Sepa por qué usted es machista



1. Porque le falta el principal de los sentidos: el del humor.

2. Porque se siente Dios, aunque no sea Ministro.

3. Porque cree todo lo que le dicen los medios (o miedos) de difusión, y ya tiene el cerebro más lavado que mate cebado por un polaco.

4. Porque su mamá es una santa, por lo tanto las demás mujeres son unas brujas.

5. Porque su mamá es una bruja, por lo tanto las demás mujeres también.

6. Porque no tiene mamá y no consigue quien lo mime.

7. Porque en realidad le gustan más los hombres, aunque no ejerza.

8. Porque quiere hacer mérito ante los centros de poder, exclusivamente masculinos: empresariado, Fuerzas Armadas, animadores de TV, deporte, sindicatos, clero, pompas fúnebres, etcétera.

9. Porque todo ese asunto de la gestación y el parto le da miedo y asquete.

10. Porque usted tiene los mismos atributos de Woody Allen pero no le dan el mismo resultado.

11. Porque no soporta la idea de un rechazo sexual hacia usted o hacia otro, y cree que la bella siempre debe estar a disposición de la bestia.

12. Porque usted no vive en el presente (y para eso lo ayudan mucho) sino en la prehistoria mental.

13. Porque usted es burro y en lugar de corregirlo con tiempo y esfuerzo lo disimula con agresividad.

14. Porque usted es culto pero culturiza fuera de la maceta, y leyó a Julián Marías y no a Simone de Beauvoir.

15. Porque en el fondo es antisemita, antinegro, antiobrero, antijoven, pero como eso ya no corre se desquita con la misoginia, que aquí y ahora viene con premio (pero no se descuide: por poco tiempo más).

16. Porque usted ama el orden por sobre todo, y cada cosa en su lugar las mujeres en la cocina (o en cueros en tapas de revistas), y los dictadores en el poder.

17. Porque cree que la inepcia es cuestión de sexo, que es como creer en la cigueña o en elecciones inminentes.

18. Porque teme que las mujeres hagamos rancho aparte, y no piensa que son los hombres quienes lo inventaron y perpetúan. (Ver punto 8.)

19. Porque supone que la mujer quiere imitar al varón, y no sabe que antes muerta que imitar a semejante fabricante de desastres, desde la guerra atómica hasta el IVA.

20. Porque le gusta que al mundo lo manejen los colectiveros.

21. Porque tiene mucha paciencia para dejarse pisar la cabeza por cualquier matón y muy poca para comprender errores de mujeres, que al fin y al cabo son, históricamente, debutantes en la mayoría de las profesiones.

22. Porque teme que las mujeres “pierdan la femineidad”, cosa imposible de perder, salvo que usted llame así a cosméticos y pilchas.

23. Porque usted teme que le roben algo y no sabe bien qué, a pesar de que a diario lo saqueen y basureen, y no precisamente las mujeres.

24. Porque es sincero, y vale más machista recuperable que “feminista” patrocinante como un papito que a las pretensiones femeninas dice que sí PERO…

 

Ahora ya sabe. Con estos 24 puntos usted ahorra años y fortunas en psicoanálisis. Usted también lo es por todas estas razones pero además porque se cree superiorcito: hace unos 10.000 años que le pasan el aviso y claro, usted sigue comprando un producto inexistente. Ahora puede seguir siendo machista, pero con apoyo logístico. No se trata tampoco de ejercer la represión desde estas páginas. Es posible que la perseverancia le acarree aplausos y sensación de deber cumplido, amén de las palmadas de la patota. Pero ojo que no hay premio mayor que saberse persona inteligente y civilizada. Si no opta por eso, estará contribuyendo a la contaminación mental, que es la que nos mata. Y no la humedad.

Estará inflando la maquinaria del prejuicio y la prepotencia y al fin se va a quedar solo como un ciempiés, de luto, convertido en drácula de utilería y en hazmerreír de las criaturas primaverales.

 

Aparecido originalmente en la revista Humor, 1980 María Elena Walsh

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