Mostrando las entradas con la etiqueta CUANDO ME AMÉ DE VERDAD..... Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta CUANDO ME AMÉ DE VERDAD..... Mostrar todas las entradas

VUELO DEL ALMA... (Leelo será gratificante)



Cuando el camino se hace cuesta arriba, NO LO DEJES. 
Cuando las cosas andan mal como a veces sucede NO ABANDONES.

Cuando no consigas resultados, y se sumen los problemas, NO TE RINDAS.

Cuando quieras sonreír y sólo puedas suspirar NO TE CAIGAS.

Cuando la suerte, te sea adversa, y no encuentres fuerzas para seguir NO RENUNCIES.

Cuando no encuentres compañeros de lucha, NO TE APURES.

Hay manos que sostienen las tuyas!
Cree y Siente en cada minuto de tu vida, deja que tu alma " vuele libre " por los jardines hermosos de la confianza en algo superior que llega donde nuestra visión no puede alcanzar, pero sí nuestro corazón puede sentir.

Tu alma desea estar libre para darte fuerza y estímulo!

¡¡¡INTENTA!!!

Cierra los ojos por algunos minutos y deja tus pensamientos volar por sitios de amor.

No podemos cambiar el mundo, ni quitar todo el dolor de la tierra, ni tener ya resueltos todos nuestros problemas, pero podemos a cada minuto mirar con ojos del amor a cada cosa.

Si pensamos que todo es pasajero, miraremos con cariño lo negativo que te encamina a la elevación y perfección, y luego observaremos con felicidad el cambio del mal en bien, de tristezas en alegrías.

Lo que hoy nos hace sonreír fueron las cosas que nos hicieron llorar ayer.

Nuestras faltas de hoy también son las alegrías de mañana.

Las personas se van, los amores se pierden en el tiempo, los problemas se solucionan, hasta el mismo sol se va cada noche para renacer al día siguiente... no te quedes en el medio del camino
porque allá... algo te espera !.

La Envidia es el peor sentimiento que podemos padecer...


Cuenta la Leyenda, que una vez una serpiente empezó a perseguir a una Luciérnaga. Esta huía rápido por miedo a la feroz depredadora pero serpiente no pensaba desistir.
Huyó un día, y ella no desistía, dos días y nada... En el tercer día, ya sin fuerzas, la Luciérnaga paró y le dijo a la serpiente:

- ¿Puedo hacerte tres preguntas?
- No acostumbro dar ese privilegio a nadie pero como te voy a devorar puedes preguntar...

- ¿Pertenezco a tu cadena alimenticia?
- No, contestó la serpiente...

- ¿Yo te hice algún mal?
- No, volvió a responder.

- Entonces, ¿Por qué quieres acabar conmigo?
- Porque no soporto verte brillar...
Muchos de nosotros nos hemos visto envueltos en situaciones donde nos preguntamos: ¿Por qué me pasa esto si yo no he hecho nada malo?

Sencillo... porque no soportan verte brillar.
La Envidia es el peor sentimiento que podemos padecer...
Que envidien tus logros, tu éxito... Que envidien verte brillar...
Cuando esto pase no dejes de brillar, continua siendo tú mismo, sigue dando lo mejor de ti, sigue haciendo lo mejor, no permitas que te lastimen, no permitas que te hieran. Sigue brillando y no podrán tocarte... porque tu Luz seguirá intacta.

Vive cada día, aprovecha el pasado para bien y deja que el futuro llegue a su tiempo.

1.-No revuelvas una herida que está cicatrizada.
2.-No rememores dolores y sufrimientos antiguos.
3.-¡Lo que pasó, pasó!
4.-De ahora en adelante procura construir una vida nueva, dirigida hacia lo alto y camina hacia delante, sin mirar hacia atrás.
5.-Haz como el sol que nace cada día, sin acordarse de la noche que pasó.
6.-Sólo contempla la meta y no veas que tan difícil es alcanzarla.
7.-No te detengas en lo malo qu...e has hecho; camina en lo bueno que puedes hacer.
8.-No te culpes por lo que hiciste, más bien decídete a cambiar.
9.-No trates que otros cambien; sé tú el responsable de tu propia vida y trata de cambiar tú.
10.-Vive cada día, aprovecha el pasado para bien y deja que el futuro llegue a su tiempo.
11.-No sufras por lo que viene, recuerda que "cada día tiene su propio afán".

Un día, la vida me golpeó tan fuerte que me enseñó a resistir...

Un día, la vida me golpeó tan fuerte que me enseñó a resistir...
Un día, me mintieron de tal forma que me dolió y entonces aprendí a ir siempre de frente con la verdad...
Un día, me falló quien menos imaginaba y entendí que las palabras hay que cumplirlas y de los actos, hacerse cargo...
''A veces es necesario dar vuelta la página y empezar de cero...AUNQUE CUESTE O DUELA''...El mejor guerrero no es el que triunfa siempre sino el que vuelve sin miedo a la batalla.

Bella Reflexión Un niño pequeño quería conocer a Dios.

Un niño pequeño quería conocer a Dios. Sabía que tendría que hacer un largo viaje para llegar hasta donde Él vive, así que guardó en su maleta pastelitos de chocolate y refrescos de fruta… Y empezó su andadura. Cuando había caminado unas horas, se encontró con un hombre anciano. Estaba sentado en un banco del parque, solo, contemplando en silencio algunas palomas que picoteaban migajas de pan que él les arrojaba.

El niño se sentó junto a él y abrió su maleta. Comenzó a beber uno de sus refrescos cuando notó que el anciano le miraba, así que le ofreció uno de ellos. Él agradecido lo aceptó y le sonrió. Su sonrisa era muy bella, tanto que el niño quería verla de nuevo, así que le ofreció entonces uno de sus pastelillos. De nuevo él le sonrió. El niño estaba encantado, y se quedó toda la tarde junto a él, comiendo y sonriendo, aunque sin hablar una palabra.

Cuando oscurecía, el niño se levantó para irse. Dio algunos pasos, pero se detuvo; dio vuelta atrás, corrió hacia el anciano y le dio un abrazo. Él después de abrazarlo, le dedicó la más grande sonrisa de su vida.

Cuando el niño llegó a su casa, su madre quedó sorprendida de la cara de felicidad que traía.
Entonces le preguntó: -"Hijo, ¿qué hiciste hoy que te hizo tan feliz?". El niño le contestó:"¡Hoy almorcé con Dios!"... Y antes de que su madre reaccionara, añadió: -"Y ¿sabes? ¡Tiene la sonrisa más hermosa que nunca he visto!"

Mientras tanto, el anciano, también radiante de felicidad, regresó a su casa. Su hijo se quedó sorprendido de la expresión de paz que reflejaba en su cara, y le preguntó: -"Papá, ¿qué hiciste hoy que te ha puesto tan feliz?“. El anciano le contestó: -"¡Comí pastelitos de chocolate con Dios, en el parque!" ... Y antes de que su hijo respondiera, añadió: -"Y ¿sabes? ¡Es más joven de lo que yo pensaba!" …

Con frecuencia, no damos importancia al poder de un abrazo, de una palmada en la espalda, de una sonrisa sincera, de una palabra de aliento, de un oído que escucha, de un cumplido sincero, o del acto más pequeño de preocupación... Mas todos esos detalles tienen el mágico poder de cambiar tu vida o la de los demás, de darle un gran giro y hacerla feliz.

Todas las personas llegan a nuestras vidas por una razón, bien sea por un tiempo o se quedan para toda una vida. ¡Recíbelos a todos por igual! 

CUANDO ME AMÉ DE VERDAD....

Cuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y, entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre… autoestima.

Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es… autenticidad.

Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama… madurez.

Cuando me amé de verdad, comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, solo para alcanzar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento o que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada. Hoy sé que el nombre de eso es… respeto.

Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio, mi razón llamó egoísmo a esa actitud. Hoy sé que se llama… amor hacia uno mismo.

Cuando me amé de verdad, dejé de preocuparme por no tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé, que eso es… simplicidad.

Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré muchas menos veces. Así descubrí la… humildad.

Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama… plenitud.

Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada. Y esto es… saber vivir!

No debemos tener miedo de cuestionarnos… Hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas.