LA MUJER

Cuenta una leyenda que al principio del mundo, cuando Dios decidió crear a la mujer, encontró que había agotado todos los materiales sólidos en el hombre y no tenía más de qué disponer.

Ante este dilema y después de profunda medi­tación, hizo esto:

Tomó la redondez de la luna, las suaves curvas de las olas, la tierna adhesión de la enredadera, el trémulo movimiento de las hojas, la esbeltez de la palmera, el tinte delicado de las flores, la amorosa mirada del ciervo, la alegría del rayo del sol y las gotas del llanto de las nubes; la inconstancia del viento y la fidelidad del perro, la timidez de la tórtola y la vanidad del pavo real, la suavidad de la pluma del cisne y la dureza del diamante, la dulzura de la paloma y la crueldad del tigre, el ardor del fuego y la frialdad de la nieve.

Mezcló tan desiguales ingredientes, formó a la mujer y se la dio al hombre.
Después de una semana vino el hombre y le dijo:

"Señor, la criatura que me diste me hace desdichado, quiere toda mi atención, nunca me deja solo, charla intensamente, llora sin motivo, se divierte en hacerme sufrir y vengo a devolvértela porque ¡NO PUEDO VIVIR CON ELLA!"

"Bien, contestó Dios" y tomó a la mujer.
Pasó otra semana, volvió el hombre y le dijo:
"Señor, me encuentro muy solo desde que te devolví a la criatura que hiciste para mí, ella cantaba y jugaba a mi lado, me miraba con ternura y su mirada era una caricia, reía y su risa era música, era hermosa a la vista y suave al tacto.

Devuélvemela, porque ¡NO PUEDO VIVIR SIN ELLA!"

Y es así como al final de los tiempos el hombre y la mujer siguen unidos, en el propósito original de Dios porque ya no son dos sino uno como es y deberá ser siempre.

¿Cuándo me volví invisible?



Ya no sé en qué fecha estamos. En casa no hay calendarios y en mi memoria los hechos están hechos una maraña. Me acuerdo de aquellos calendarios grandes, bonitos, ilustrados, con imágenes de los santos que colgaban en la cocina. Ya no hay nada de eso. 

Todas las cosas antiguas han ido desapareciendo. Y yo también me fui borrando sin que nadie se diera cuenta.

Primero me cambiaron de alcoba, pues la familia creció. 
Después me pasaron a otra más pequeña aun acompañada de mis bisnietas. Ahora ocupo el desván, el que está en el patio de atrás. 

Prometieron cambiarle el vidrio roto de la ventana, pero se les olvidó, y todas las noches por allí se cuela un airecito helado que aumenta mis dolores reumáticos.

La otra tarde caí en cuenta que mi voz también ha desaparecido. 

Cuando les hablo a mis nietos o a mis hijos no me contestan. 
Todos hablan sin mirarme, como si yo no estuviera con ellos, escuchando atenta lo que dicen. A veces intervengo en la conversación, segura de que lo que voy a decirles no se le ha ocurrido a ninguno, y de qué les va a servir de mucho mis consejos. Pero no me oyen, no me miran, no me responden. 

Entonces llena de tristeza me retiro a mi cuarto antes de terminar de tomar mi taza de café. Lo hago así, de pronto, para que comprendan que estoy enojada, para que se den cuenta que me han ofendido y vengan a buscarme y me pidan perdón... Pero nadie viene.

El otro día les dije que cuando me muera entonces sí me iban a extrañar. Mi nieto más pequeño dijo "¿Estás vivo abuelo?". Les cayó tan en gracia, que no paraban de reír. Tres días estuve llorando en mi cuarto, hasta que una mañana entró uno de los muchachos a sacar unas llantas viejas y ni los buenos días me dio. 

Fue entonces cuando me convencí de que soy invisible, me paro en medio de la sala para ver si aunque sea estorbo, me miran, pero mi hija sigue barriendo sin tocarme, los niños corren a mi alrededor, de uno a otro lado, sin tropezar conmigo.

Cuando mi yerno se enfermó, pensé tener la oportunidad de serle útil, le lleve un te especial que yo misma preparé. Se lo puse en la mesita y me senté a esperar que se lo tomara, sólo que estaba viendo televisión y ni un parpadeo me indicó que se daba cuenta de mi presencia. El té poco a poco se fue enfriando... y mi corazón con él.

Un día se alborotaron los niños, y me vinieron a decir que al día siguiente nos iríamos todos de día de campo. Me puse muy contenta. ¡Hacía tanto tiempo que no salía y menos al campo!
El sábado fui la primera en levantarme. Quise arreglar las cosas con calma. Los viejos nos tardamos mucho en hacer cualquier cosa, así que me tomé mi tiempo para no retrasarlos. Al rato entraban y salían de la casa corriendo y echaban las bolsas y juguetes al carro.

Yo ya estaba lista y muy alegre, me paré en el zaguán a esperarlos. Cuando arrancaron y el auto desapareció envuelto en bullicio, comprendí que yo no estaba invitada, tal vez porque no cabía en el auto. O porque mis pasos tan lentos impedirían que todos los demás corretearan a su gusto por el bosque. Sentí claramente cómo mi corazón se encogía, la barbilla me temblaba como cuando uno se aguanta las ganas de llorar.

Yo los entiendo, ellos sí hacen cosas importantes. Ríen, gritan, sueñan, lloran, se abrazan, se besan. Y yo, ya no sé a que saben los besos. Antes besuqueaba a los chiquitos, era un gusto enorme el que me daba tenerlos en mis brazos, como ramitas nuevas que habían salido de este viejo tronco en que me he convertido. Sentí su piel tiernita y su respiración dulzona muy cerca de mí. La vida nueva se me metía como un soplo y hasta me daba por cantar canciones de cuna que nunca creí recordar.

Pero un día mi nieta Laura, que acababa de tener un bebé, dijo que no era bueno que los ancianos besaran a los niños, por cuestiones de salud. Desde entonces ya no me acerqué más a ellos, no fuera que les pasara algo malo por mis imprudencias. ¡Tengo tanto miedo de contagiarlos! 

Yo les bendigo a todos y les perdono, porque ¿Qué culpa tienen ellos de que yo me haya vuelto tan inservible?

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Ésto pasa muchas veces en nuestro medio.

¿Cuántas veces ignoro lo que dice mi padre anciano o mi abuelo?

"¡¡Ya está viejo, que sabe, éstos son otros tiempos"

RECUERDA que ellos también fueron bebés, niños, jóvenes, adultos llenos de vida, ilusiones, fuerza... 

RECUERDA que sus manos, antes fuertes, te dieron el apoyo que hoy tu les niegas... que su voz firme habló por ti cuando tú no sabías decir lo que necesitabas... que sus palabras te dieron muchas veces el consuelo que hoy tú les niegas... que pusieron toda la atención a las primeras palabras que dijiste, palabras casi incomprensibles... y hoy no les escuchas porque dicen "puras tonterías".

Los ancianos que te rodean, en la familia, trabajo o en cualquier otro lugar fueron lo que tú has sido, lo que eres... Y LO QUE SERÁS.

¿Por qué no recordar que la vida suele ser como un espejo... devolviéndote lo que le das?

Amar, cuidar y RESPETAR a los ancianos... no hacerlos sentir invisibles, es un acto de justicia. 

Han caminado mucho para llegar a donde están, han sufrido, han llorado, han perdido, han "hecho camino al andar"... no pisoteemos sus veredas, mejor aprendamos de ellas.

“ENAMÓRATE DE UN HOMBRE DE VERDAD "

Si algún día llegas a leer estas palabras, quiero pedirte unos minutos de tu tiempo... para tratar de explicarte.

No puedo pedirte que te enamores de un extraño, eso es absurdo; pero, quiero pedirte que, al momento de entregar tu corazón, lo hagas a sabiendas de que quien está a tu lado, es un hombre que sabrá amarte y apreciarte por la mujer que eres.

Quiero pedirte, que te enamores de un hombre de verdad; uno, que te persiga con la mirada, como un león hambriento; y que, se pierda en el brillo de tus ojos, aún en la oscuridad. Enamórate de un hombre, para el cual tú seas la única mujer en este mundo; y, que sea capaz de construirte un castillo, aunque solo tenga un lápiz y papel.

No puedo pedirte que te enamores de un hombre que lo haga todo; sin embargo, te pido que te enamores de un hombre que esté dispuesto a hacerlo todo por ti.

Quiero que te enamores de un hombre con la suficiente hombría para cocinar por las noches, o cuándo estés cansada. Un hombre que pueda coser un botón de tu blusa favorita, para que puedas llegar a tiempo a esa reunión; y, por qué no, que te diga al oído que: todo estará bien.

Enamórate de un hombre que valore a Dios, a la familia y los amigos. Pues en la vida, necesitará de todos ellos. Y, si es un ladrón, procura que te robé solo algunos besos; pues, ya te habrá robado el corazón.

Quiero que te enamores de aquel que acaricie tu rostro y juegue con tu pelo, así sabrás que su mente está solo contigo. Cualquiera puede decir un “te amo”; pero, el amor se demuestra cada día, y en los pequeños: “te quiero”...

Quiero que te enamores de un hombre que procure llenarte de alegría; y que te haga sonreír, aún en tus días más difíciles. Enamórate de aquel hombre, que no se aproveché de ti, ni aún en tus momentos de vulnerabilidad. Un verdadero hombre te respetará, incluso, cuando tú no quieras.

Enamórate de un hombre que no haga alarde de los bienes que tiene; sino, que sepa apreciar y valorar todo aquello que ha vivido, las personas con las cuáles ha compartido y las experiencias que en la vida ha acumulado.

Enamórate de alguien a quien le guste cocinar y ejercitarse, así tendrás la excusa perfecta para comer tus caprichos; y luego, pasar el tiempo juntos: “quemando esas calorías”. Quiero que te enamores de un hombre que esté dispuesto a llevarte la contraria; y, que tenga un punto de vista distinto al tuyo. Así, en la salud, la distancia o la enfermedad, sabrás que siempre podrás contar con alguien que estará a tu lado: a pesar, de cualquier diferencia.

Enamórate de un hombre que te tenga presente a cada momento del día; y, que te llene la vida de detalles. Un hombre, que jamás te oculte lo que siente; y te diga, lo que necesitas saber. Quiero que te enamores de alguien que sepa escucharte, aún en el sórdido silencio del olvidó.

Enamórate de un hombre que sea libre, que sea tuyo; que te amé, y que se deje amar por ti. Enamórate de alguien que, aunque no sea yo, te haga feliz.

Al final, si aún no has comprendido, eres tan digna de este amor tan tuyo y tan mío, que aquél de quién te enamores sabrá, que: sólo un hombre de verdad, es digno de ti.

No te conformes con menos...
Nunca bajes el listón de lo alto.

Te lo dice:
“UN HOMBRE ENAMORADO DE TI"
" TE AMO"
" TU PADRE”

CONSEJOS DE UN PADRE MILLONARIO $$$ A SU HIJO !



Jackson Brown es un padre preocupado por la felicidad de su hijo y por ello le escribió estos "consejos" cuando este se fue a estudiar a la Universidad, lejos de su casa.

Su hijo decidió fotocopiarlos y los distribuyó entre sus compañeros.
 

Los mensajes tuvieron tanto éxito, que una editorial le pidió autorización a Brown para editar un libro con ellos, Life's Little Instruction Book, una publicación que rápidamente se convirtió en un best seller traducido a varios idiomas.

Cásate con la persona correcta. De ésta decisión dependerá el 90% de tu felicidad o tu miseria.
 

Observa el amanecer por lo menos una vez al año.
 

Estrecha la mano con firmeza, y mira a la gente de frente a los ojos.
 

Elige a un socio de la misma manera que elegirías a un compañero de tenis: busca que sea fuerte donde tú eres débil y viceversa.
 

Desconfía de los fanfarrones: nadie alardea de lo que le sobra.
 

Recuerda los cumpleaños de la gente que te importa.
 

Evita a las personas negativas; siempre tienen un problema para cada solución.
 

Maneja coches que no sean muy caros, pero date el gusto de tener una buena casa.
 

Nunca existe una segunda oportunidad para causar una buena primera impresión.
 

No hagas comentarios sobre el peso de una persona, ni le digas a alguien que está perdiendo el pelo. Ya lo sabe.
 

Recuerda que se logra más de las personas por medio del estímulo que de reproche (dile al débil que es fuerte y lo verás hacer fuerza).
 

Aprende a mirar a la gente desde sus sandalias y no desde las tuyas.
 

Muestra respeto extra por las personas que hacen el trabajo más pesado.
 

Haz lo que creas que sea correcto, sin importar lo que otros piensen.
 

Dale una mano a tu hijo cada vez que tengas la oportunidad. 
Llegará el momento en que ya no te dejará hacerlo.
 

Nunca amenaces si no estás dispuesto a cumplir.
 

Ubica tus pretensiones en el marco de tus posibilidades.
 

Recuerda el viejo proverbio: sin deudas, no hay peligros ni problemas.
 

No hay nada más difícil que responder a las preguntas de los necios.
 

Aprende a compartir con los demás y descubre la alegría de ser útil a tu prójimo. El que no vive para servir, no sirve para vivir.
 

Acude a tus compromisos a tiempo. La puntualidad es el respeto por el tiempo ajeno.
 

Confía en la gente, pero cierra tu coche con llave.
Recuerda que el gran amor y el gran desafío incluyen también 'el gran riesgo'.
 

Nunca confundas riqueza con éxito.
 

No pierdas nunca el sentido del humor y aprende a reírte de tus propios defectos.
 

No esperes que otro sepa lo que quieres, si no lo dices.
 

Aunque tengas una posición holgada, haz que tus hijos paguen parte de sus estudios.
 

Haz dos copias de las fotos que saques y envíalas a las personas que aparezcan en las fotos.
 

Trata a tus empleados con el mismo respeto con que tratas a tus clientes.
 

No olvides que el silencio es a veces la mejor respuesta.
 

No deseches una buena idea porque no te gusta de quien viene.
 

Nunca compres un colchón barato: nos pasamos la tercera parte nuestra vida encima de él.
 

No confundas confort con felicidad.
 

Nunca compres nada eléctrico en una feria artesanal.
 

Escucha el doble de lo que hablas (por eso tenemos dos oídos y una sola boca)
 

Cuando necesites un consejo profesional, pídelo a profesionales y no a amigos.
 

Aprende a distinguir quiénes son tus amigos y quiénes son tus enemigos.
 

Nunca envidies: la envidia es el homenaje que la mediocridad le rinde al talento.
 

La gente más feliz no necesariamente tiene lo mejor de todo.
 

Recuerda que la felicidad no es una meta sino un camino: disfruta mientras lo recorres.
 

Si no quieres sentirte frustrado, no te pongas metas imposibles.

Sigue tu destino a dónde sea que te lleve.



Hay un momento en la vida, en que comprendes que ha llegado el tiempo de   cambiar, y si no lo haces, nada jamás podrá cambiar. Comprendes que si al   fracasar, no tienes el coraje de comenzar de nuevo, la vida seguirá sin ti.  La dicha no nos acompaña siempre y nuestra vida a veces se torna diferente de lo que nos imaginamos.

No siempre nuestros días brindan lo que esperamos. Sin comprender por qué, a  veces toman rumbos tan imprevisibles que ni en tus sueños se hubieran  asomado. Pero igual, si no te animas a escoger un camino, o a realizar un  sueño, estás en gran peligro de vagar sin rumbo y perderte. Más bien que  preguntarte con mil ansias por qué tu vida se ha tornado como es ahora,  acepta el camino abierto que te espera.

Olvídate de lo que fue, no te confundas. Eso ya pasó. Sólo el presente  importa. El pasado es ya una ilusión, y el futuro todavía no existe. Pero vivimos hoy. Mide tus pasos uno a uno, sin perder la fe, guardando tu valor  y confianza. Con tu frente alta, no temas soñar, ni mirar las estrellas.

Un poco más de paciencia, tu vigor volverá y encontrarás tu vía. Una senda más bella y serena de lo que has soñado te llevará adonde quieras que te lleve, cumpliendo todos tus deseos. No pierdas confianza en tus fuerzas, y toma esa nueva vía. Verás que está llena de alegría, de aventuras y deleite como en tus sueños no imaginaste. Cree en ti.

Todos tenemos adentro una brújula que nos conduce adonde anhelamos. No olvides confiar en tu brújula, consúltala a menudo, porque el conocer su presencia te dará fortaleza para lo que la vida te depare. No permitas que te desvíen. Pídele la verdad a tu corazón, y te dará la respuesta y el discernimiento para tomar las decisiones que son para ti. Ama a todos, y no esperes agradecimientos. Haz  lo mejor que puedas. Vive cada día en su plenitud. Nadie puede leer el futuro.

Recuerda: para todas tus preguntas, allí en tu fuero interno, a la vera del camino, habrá respuestas más claras, soluciones aceptables. Hace falta paciencia, y confianza, para alcanzar la meta, solucionar problemas, y realizar sueños. Aunque por momentos parezca que ya no puedes seguir, conozco tu fortaleza, y sabrás sobrellevar todo lo que la vida te depare.



Cree en ti.

Recuérdalo siempre: nunca es tarde para... volver a empezar!!!

No permitas que nada ni nadie destruya ese don precioso que brilla dentro de ti. No permitas que se termine el brillo del amor en tu alma, porque quienes te han amado tanto, aún, con el paso del tiempo te siguen amando y deseándote el bien. Hazles el homenaje de no permitir que nadie quiera doblegarte y someterte a su voluntad. Ámate como ellos te han amado y respétate como el divino sueño de Dios. Reconoce en cada buen recuerdo el germen de tu vida y corrige los errores del hoy podando las hojas muertas del árbol que sostiene tu historia.

Rodeáte de luz y sé luz...

Descansa pero no te dejes caer. No te dejes vencer por las corrientes que parecen tan terribles, tan inefables, no les des mayor atención de la que debes darle, porque si todo el tiempo piensas en las contrariedades de la vida, terminarás confundiéndote con lo mismo que no deseas.

Aunque parezca difícil emprender el camino y parezca difícil avanzar, cuando hayas dado varios pasos, estarás nuevamente andando el sendero de la felicidad.

Recuérdalo siempre:
nunca es tarde para... volver a empezar!!!