TRES PALABRAS...

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En estos últimos momentos del año que hoy termina, heme aquí, Señor, en el silencio y en recogimiento.

Para darte: GRACIAS;
para solicitarte: AYUDA;
para implorarte: PERDON.

G R A C I A S

Señor, por la paz, por la alegría, por la unión que los hombres, mis hermanos me han dado:
Por esos ojos que con ternura y comprensión me miraron,
... por esa mano oportuna que me levantó,
por esos labios cuyas palabras y sonrisas me alentaron,
por esos oídos que me escucharon,
por ese corazón que amistad, cariño y amor me dió,

Gracias, Señor. . . me cuesta trabajo decírtelo. . .
por el insulto, por el engaño, por la injusticia, por el fallecimiento del ser querido.
Tú lo sabes, Señor, cuán difícil fue aceptarlo; quizá estuve al punto de la desesperación, pero ahora me doy cuenta que todo esto me acercó más a Ti. ¡Tú sabes lo que hiciste!

Gracias, Señor, sobre todo por la fe que me has dado en Ti y en los hombres.
Por esa fe que se tambaleó pero que Tú nunca dejaste de fortalecer cuando tanta veces encorvado
bajo el peso del desánimo me hizo caminar en el sendero de la verdad a pesar de la oscuridad.



A Y U D A

Te he venido también a implorar para el año que muy pronto va a comenzar.
Lo que el futuro me depara, lo desconozco, Señor, vivir en la incertidumbre, en la duda, no me gusta, me molesta, me hace sufrir.
Pero sé que Tú siempre me ayudarás.
Yo te puedo dar la espalda. Soy libre. Tú nunca me la darás. Eres fiel.
Yo sé que contaré con tu ayuda. Tú sabes que no siempre cooperaré.
Yo sé que me tenderás la mano. Tú sabes que no siempre la tomaré.

Por eso hoy te pido que me ayudes a ayudarte, que llenes mi vida de esperanza y generosidad. No abandones la obra de tus manos, Señor.

P E R D Ó N

No podía retirarme sin pronunciar esa palabra que tantas veces te debería de haber dicho por que por negligencia y orgullo he callado.

Perdón; Señor, por mis negligencias, descuidos y olvidos, por mi orgullo y vanidad, por mi necedad y capricho, por mi silencio y mi excesiva locuacidad.

Perdón, Señor, por prejuzgar a mis hermanos, por mi falta de alegría y entusiasmo, por mi falta de fe y confianza en Ti, por mi cobardía y mi temor en mi compromiso.

Perdón porque me han perdonado y no he sabido perdonar.

Perdón por mi hipocresía y doblez, por esa apariencia que con tanto esmero cuido pero que sé en el fondo no es más que engaño a mí mismo.

Perdón por esos labios que no sonrieron, por esa palabra que callé, por esa mano que no tendí, por esa mirada que desvié, por esa verdad que omití, por ese corazón que no amó. . . por ese YO que se prefirió.

Señor, no te he dicho todo. Llena con tu amor mi silencio y cobardía.

GRACIAS por todos los que no te dan gracias.

AYUDA a todos los que te imploran Tu ayuda.

PERDON por todos los que no te piden perdón.

Señor, concédeme serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar.

Valor para cambiar las cosas que si puedo y sabiduría para distinguir la diferencia.

Me has escuchado. . . Ahora, Señor, te escucho.

Carta de una madre a su hijo:

Carta de una madre a su hijo:
 Mi querido hijo, el día que me veas vieja, te pido... por favor que tengas paciencia, pero sobre todo trata de entenderme. Si cuando hablamos, repito lo mismo mil veces, no me interrumpas para decirme “eso ya m...e lo contaste” solamente escúchame por favor. Y recordar los tiempos en que eras niño y yo te repetia las cosas para que me puedas entender. Cuando no me quiera bañar, no me regañes y por favor no trates de avergonzarme, solamente recuerda las veces que yo tuve que perseguirte con miles de excusas para que te bañaras y te enseñe a ser independiente para bañarte. Cuando veas mi ignorancia ante la nueva tecnología, dame el tiempo necesario para aprender, y por favor no hagas esos ojos ni esas caras de desesperado. Recuerda mi querido hijo, que yo te enseñé a hacer muchas cosas como comer apropiadamente, vestirte y peinarte por ti mismo, como confrontar y lidiar con la vida, me vistes en muchos retos y nunca deje en mi escaces que te falte nada. El día que notes que me estoy volviendo vieja, por favor, ten paciencia conmigo y sobre todo trata de entenderme. Si ocasionalmente pierdo la memoria o el hilo de la conversación, dame el tiempo necesario para recordar y si no puedo, no te pongas nervioso, impaciente o arrogante. Solamente ten presente en tu corazón que lo más importante para mí es estar contigo y que me escuches, ver tu carita de felicidad por darme unas horas a tu lado. Y cuando mis cansadas y viejas piernas, no me dejen caminar como antes, dame tu mano, de la misma manera que yo te las ofrecí cuando diste tus primero pasos, porque si caminas es porque yo te enseñe a caminar. Cuando estos días vengan, no te debes sentir triste o incompetente de verme así, sólo te pido que estés conmigo, que trates de entenderme y ayudarme mientras llego al final de mi vida con amor. Y con gran cariño por el regalo de tiempo y vida que tuvimos la dicha de compartir juntos, te lo agradeceré con una enorme sonrisa y con el inmenso amor que siempre te he tenido, sólo quiero decir por ultimo que el dia que cierre mis ojos y me vaya al encuentro con Dios, me quiero llevar tu carita sonriendo en mi mente, tus acciones buenas con el mundo y el orgullo de haber sido tu mama. TE AMO.

Yo conozco todo de ti

Sé que a veces quisieras rendirte, se que a veces piensas que no podrás, que todo está perdido y que sobre todo las fuerzas se te han terminado.
Te he visto llorar cuando te has sentido incapaz, he visto pensativo los últimos días, he visto... como has querido disimular que te sientes mal en muchas ocasiones.
Sé que a veces ríes mientras quieres llorar, se que tratas de cuidar tu imagen porque no quieres que los demás dejen de verte como esa persona fuerte que eres.
Sé que tienes muchos conflictos internos, se que a veces piensas que no cumpliré mi promesa, se que a veces piensas que me he alejado de ti y en muchas ocasiones crees que por tus errores no mereces que te conteste.
Yo conozco todo de ti, se quién eres, conozco tu corazón sincero, se que muchas veces quisieras ser más fuerte, pero cedes, se que muchas veces quisieras agradarme, pero fallas en el intento. Te he visto cuando fallas, veo la angustia que hay en tu corazón por haber hecho lo contrario, se lo arrepentido que estas y sobre todo sé que me amas con todo tu corazón.
Yo lo sé todo, porque morí por ti, porque vivo en ti, porque eres mío, porque a donde vayas te acompaño, y en tus momentos de tristeza y soledad, he estado sentado junto a ti.
Sé que en muchas ocasiones te has olvidado de mí, has pasado en algunos momentos de tu vida sin comunicarte conmigo, pero aun así, yo te sigo amando porque mi amor por ti es eterno. Yo te espero cada mañana al despertar, te acompaño en tu diario andar, te cuido, te protejo y cada noche estoy ansioso por escucharte hablarme y aunque a veces el cansancio o el stress del día te ganan la partida, estoy allí para cuidar tus sueños y darte el descanso que necesitas.

Descubrí

Ahora sé que no soy la princesa del cuento de hadas
y que no necesito que me venga a salvar un príncipe azul
en su caballo blanco, porque ni soy una princesa,
ni vivo en una torre, ni tengo a un dragón que me esté custodiando.

Hoy me reconozco mujer, capaz de amar.
Sé que puedo dar, sin pedir,
pero también sé que no tengo que hacer nada,
ni dar nada que no me haga sentir bien.

... Por fin encontré, hasta ahora, al ser humano
que sencillamente soy, con sus miserias y sus grandezas.

Descubrí que puedo permitirme el lujo de no ser perfecta,
de estar llena de defectos, de tener debilidades, y
de equivocarme;
de no responder a las expectativas de los demás
y hasta hacer algunas cosas indebidas:
y, a pesar de ello, sentirme bien.
Y por si fuera poco, saberme querida por muchas personas
que me respetan y me quieren por lo que soy.

Qué cómo aprendí a vivir

Qué cómo aprendí a vivir, y cuándo aprendí a querer? ¿Qué cómo aprendí a sufrir? ¿Cuándo? ¿Cómo?....no lo sé. Aprendí a mirar las estrellas, alumbrando los sueños con ellas. A mirar los colores del viento y a sentir el sabor del silencio. Aprendí a encender ilusiones y a escuchar hablar los corazones, con palabras calladas, con matices de mil sensaciones. Cuando un día, el dolor tomó mi mano, cono...cí de frente a la tristeza y la pena y se marcharon, al sentir el amor y su grandeza. La soledad, querido amigo , la que con tanto miedo rechazaba, me mostró la paz y la armonía de los momentos que con ella estaba. Comprendí, el sentido de la vida, viviendo el amor y la Fatiga, sintiendo la alegría y la tristeza, conociendo lo breve de la vida. Aprendí el valor de la paciencia, a calmar los vientos de mi ira, a llenar con mares de esperanza las zonas más oscuras de mi vida. Es así, que aprendí a vivir MI VIDA !!

'loca de San Blas'

UNA HERMOSA HISTORIA REAL
Rebeca Méndez, la 'loca de San Blas' que inspiró la canción de Maná...

Rebeca Mendez Jiménez, la mujer cuya amarga historia de amor inspiró el tema 'En el muelle de San Blas' de Maná, ha muerto a los 63 años en M...
onterrey (México).

'La loca del muelle de San Blas' como la decían sus vecinos, ha muerto a los 63 años en Monterrey (México), según el diario mexicano El Universal.

Rebeca Méndez adoptó el sobrenombre de 'La Loca del Muelle de San Blas', después de que en 1971, en la playa El Borrego en San Blas (Nayarit, México) perdiese a su amado Manuel, quien se adentró en el mar y nunca más regresó.

Cuentan que tres días antes de su boda, Rebeca perdió a Manuel en el mar, un miércoles 13 de octubre de 1971. El hombre fue a pescar temprano junto con otros compañeros, pero nunca volvió.

Llegado el día de la boda, Rebeca, al verse abandonada, se puso el vestido de novia y caminó por la playa El Borrego, donde esperó encontrar a su novio durante días, semanas, meses y años.

Su trágica historia de amor, inspiró al grupo mexicano Maná, quienes en 1997 popularizaron la historia de 'La loca' con el tema 'En el muelle de San Blas' y Rebeca era consciente de que la canción estaba dedicada a ella.